Rocío Contreras
Soy kinesióloga e investigadora independiente. Durante años trabajé en distintos contextos clínicos, desde unidades básicas hasta cuidados intensivos, acompañando a personas en etapas críticas de la vida.
Ese recorrido fue mostrando algo que en la práctica se vuelve evidente: las personas no viven en condiciones ideales ni toman decisiones de manera aislada.
Muchas de las recomendaciones que como profesionales damos —sobre ejercicio, actividad física o rehabilitación— no siempre se pueden sostener en la vida cotidiana. No por falta de interés, sino porque no consideran el tiempo disponible, las responsabilidades, el entorno y otras condiciones que influyen directamente en lo que es posible hacer.
Ampliar el marco
Ahí es donde el enfoque de género cambió mi forma de entender la práctica.
Empecé a mirar con más atención cómo la socialización, las expectativas y los mandatos influyen en la relación con el movimiento, especialmente en mujeres, y cómo esto se cruza con condiciones concretas: menos tiempo disponible, mayor carga de tareas de cuidado, entornos poco seguros o espacios que no siempre facilitan moverse.
Cómo se aprende —o se restringe— el uso del espacio.
Cómo se construye la idea de lo que “debería” ser el ejercicio. Y cómo todo eso influye en la forma en que se intenta, y muchas veces no se logra, sostener en el tiempo.
Desde dónde trabajo
Desde ahí se fue configurando este trabajo.
Un espacio donde el ejercicio no se aborda solo desde lo fisiológico, sino también desde las condiciones que lo hacen posible.
La experiencia clínica, especialmente en cuidados intensivos, también tuvo un rol importante en esto.
Trabajar en contextos donde lo básico —moverse, respirar, sostener el propio peso— deja de estar garantizado, cambia la forma de entender el movimiento. Deja de pensarse en términos de exigencia o rendimiento, y pasa a mirarse desde lo que implica poder moverse en la vida diaria cuando eso no está asegurado.
Qué hago hoy
Hoy, mi trabajo combina práctica clínica, investigación y desarrollo de contenido para analizar cómo se construye la relación con el ejercicio a lo largo de la vida, y qué factores influyen en que sea algo posible de sostener.
Esto incluye tanto el trabajo directo con personas, como la revisión crítica de las recomendaciones en salud y la forma en que se comunican.
Soy Rocío Contreras,
Kinesióloga e investigadora independiente. Trabajo en torno a la relación entre ejercicio, salud, género y movimiento, especialmente en mujeres.
Si necesitas contactarme para consulta, talleres, colaboraciones o espacios de trabajo, puedes escribir aquí.